noviembre 01, 2006

Eskizorial

Como que a final de año a todo el mundo le da por hacer un recuento de cómo fue el proceso, de las linduras y peludeces de hacer algo como un pasquín. No sé si habrán leído el Mosaico, por ejemplo, más o menos esa volá.

Una vez más me quedó el espacio iñi-piñi para editoriar (que no es lo mismo que “editar”), así que les voy a tirar al tiro la cuestión: el próximo año “El Esquizoide” continúa. Para su tremenda felicidad, se viene con todo, sí o sí. Ya hicimos unas reuniones preliminares con el equipo y las ideas están cocinándose en el horno.

De hecho, este número ya va con varios cambios respecto de las ediciones anteriores. Espero que puedan disfrutarlas entre prueba y prueba (¡porque sí, nosotros trabajamos mientras Uds. estudian para el examen final!).

No queda más que aprovechar el espacio para agradecer a todos los que pasaron alguna vez por nuestras páginas, a la plata de CEPS (y en especial la de nuestros bolsillos) y a todos los lectores nónimos y anónimos que nos leen mes a mes (en teoría, porque en la práctica esta cuestión sale cuando quiere).

Salven el ramo, que tengan una lindas vacaciones y nos vemos el próximo año, con más sorpresas y satisfacción para todos sus deseos inconscientes (¡sí, esos también!)

La muerte de Hermann Rorschach

Canal CEPS

Dato...

Durante la Semana de Escuela, un grupo de compañeras de 5to montaron una exposición llamada “Lugares comunes del Psicomundo”; el tema era ilustrar los lugares y las personas que vemos día a día como estudiantes de Psicología. Mucha gente comentó que era una iniciativa excelente, y que montar todo en el tamaño de las muñecas, tenía que haber sido algo bastante difícil. De hecho lo fue. Entonces sucedió que una profesora observó la exposición, reconoció en 2 fotos ciertas láminas y cubitos (de tests que no quiero mencionar) y dijo algo así como que había que sacarlas porque el Código de Ética del Uso de los Tests bla bla bla bla. La cosa es que las sacaron, y si uds. se pasearon por ahí en las semanas posteriores a la de Escuela, se habrán dado cuenta que justo en medio de la exposición, faltaban 2 fotos. “¿Se habrán escapado? ¿Se fugaron con algún galán de fotografía? ¿Los editores de La Cuarta las pidieron para tenerlas en su portada?”. Sé que podrían haber pensado eso; pero NO. Sin preguntar a las expositoras, a la organización que las ampara (un tal CEPS), y a las mismas muñecas, las sacaron.

Bueno, para todos aquellos que no alcanzaron a ver las imágenes en que las muñecas aplicaban los tests (fotos retiradas), los invito a pasearse entre el 1 de marzo y el 30 de noviembre por los paneles de la Escuela de Psicología (frente al doctorado); allí encontrarán los afiches de cursos y talleres con alguna foto de estas láminas del test en cuestión. O también, en el infaltable Google, si ingresan a su sección de imágenes. O si son muy curiosos, en la nunca bien ponderada Wikipedia, si escriben “Test de Rorschach”. Pues bien, si con ello no quedan satisfechos, ingresen a http://www.rorschach.org/

Para una descripción más acabada, y proveniente de un artista plástico nacional de renombre, la definición de la técnica es: “Acuarela en hoja carta (u oficio, según se prefiera) con pliegue en el centro. La obra se destaca por ser una serie de manchados libres sobre el papel, que dan el toque de una creación postmoderna, sin perder la frescura de la acuarela”.

Se darán cuenta que las imágenes, tan incógnitas, no son. La pregunta es, ¿cuál era la necesidad de sacar las fotos sin preguntar siquiera a las expositoras? Nadie lo sabe, porque ni siquiera existieron explicaciones formales sobre esto. Entonces me pregunto, ¿cuánto pesa nuestro amparo como Centro de Estudiantes, si ni siquiera se nos dan explicaciones? Y la respuesta es: cero. O como dicen por ahí, pesamos menos que un paquete de cabritas. Pero OJO, no debemos confundir ello con pensar que la dirección está monopolizada por entes malvados. NO. De hecho nos han apoyado de manera constante y entusiasta durante todo el año. El hecho es, que mientras no haya una consolidación de nuestra organización, como nombre, como colectivo, frente a docentes y administrativos, seguiremos siendo un grupo de personas a las que no se les deben explicaciones.

Todo lo anterior lo traigo a discusión precisamente por mi esperanza en que el próximo año, sea el grupo humano que sea, seamos capaces todos quienes estemos integrando algún equipo de trabajo, de consolidarnos frente a nuestra Escuela. Y lo digo pensando en que la dirección, los docentes y administrativos son el apoyo más directo con el que cuentan los equipos de trabajo del CEPS.

¿Sabía usted... que la lámina del Rorschach que aparecía en la foto es igual al autorretrato de mi hermano de preescolar?

Entrevista a Prof. Luhmann

Querido Profesor, muy cortito, le quiero hacer unas preguntas para “El Esquizoide”. Últimamente se le ha visto poco por la facultad. ¿Acaso delegó su cátedra?

– No no, nada de eso. Simplemente se ha trasladado a un formato electrónico, como parte de la unidad de medios masivos de comunicación. Ahora los alumnos deben tener Messenger para ir a clases. Para que veas que en la comunicación, lo social es siempre solitario.

En una entrevista directa y amena, Pancho Valenzuela pudo conversar con uno de las personalidades más fascinantes e influyentes de EPUC. El Prof. Luhmann nos habla acerca de la relación que mantiene con los estudiantes de la Escuela y hace un llamado a la comunidad general hacia el compartir.

Cómo es eso, yo lo conocí a usted como un profesor muy sociable, de tomar cerveza con sus alumnos en providencia y comprarles papas fritas en el recreo.

– Ja ja, es que el sentido es algo que se desmarca de costumbres o hábitos. Las papas fritas las cambié por videos de You Tube y la cerveza, bueno, igual nos juntamos los días sábado en la Fuente Suiza a comer churrascos Italia y fanshops, en la previa del fútbol español, que vemos después en mi casa. La verdad es que no concibo la Universidad sin ser bien amigo de los alumnos. Por lo mismo aprovecho de mandar un recado a los chicos y chicas de tu carrera: menos intelecto y más risas y sarcasmo, sobre todo a la hora de almuerzo.

¿Cree usted que los alumnos de Psicología están un poquito aislados?

– No tan aislados como embobados, especialmente con lo que dicen los libros (las fotocopias) o los profesores. Por ejemplo, cuando mis alumnos me siguen como a un gurú, yo los invito a mi oficina lo más rápido posible.

¿Y que hacen ahí?

– Es curioso que algunos piensen que los llamo para conversar sobre la Teoría de Sistemas. La verdad es que los invito a jugar Winning Eleven, o a Jugar Tenis en el Playstation que tengo.

¿En serio?

– Sé que te parece raro, así que te lo voy a decir en términos académicos (los míos): el objeto de la psicología se constituye justamente en el regreso autodescriptivo del sentido, como experiencia individual ante el sistema de la comunicación. ¡Ahora, esto no es tan obvio! El sujeto constituye mundo cuando selecciona a otro, más allá de lo dicho en la comunicación, sea por él mismo o por otros antes de él (¿muy lacaniano?). Yo te pregunto, ¿se puede dar cuenta de esa persona, de esa mente, si mientras estudias tus cinco años, sigues el vaivén de frases académicas en eterno reciclaje?


El Profesor Luhman ha sido una de las principales influencias para llevar a cabo el proyecto CEPS 2006.

Ja ja, mejor no le respondo, dígame usted profesor.

– Yo te digo que jugar con los alumnos los lleva darse un encontrón con algo inesperado. Y en ese lugar, el lugar del juego (de la sorpresa, del cumpleaños, del sábado) es mucho más probable ser psicólogo, que ninguna otra profesión. En ese sentido, yo llamo a todos los Cornejos a ir a andar en skate con los alumnos de tercero, a todos los Preiss a hacer talleres de poesía en su casa, a todos los Ceric a armar un equipo de baby contra los de cuarto, y a todos los Mladinic a traer sus aviones a control remóto y elevar volantínes con los chicos de primer año.

¿Y yo lo podría invitar a comer a mi casa algún día?

– Pongámonos de acuerdo hoy por la noche, porque ahora mismo ¡me voy a Tarreo de Quake con Armijo! Mi msn es profesorluhmann@todoelrato.cl. De ahí hablamos, ¿sí?

The Chimney Sweeping

Confesiones Sobre Silvestre
(O sobre mis encuentros con el poder)

No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague. Se acaba el año. Se viene la locura de salvar el ramo pajero, que por fome jamás estuvo dentro de las prioridades. Empieza el verano y ese infernal calor santiaguino. Por tres meses se suspenden la histeria en las salas de clases y el maquiavélico coqueteo con los ayudantes. No más cafés despierta-muertos en la mañana, platos únicos, papas fritas grasosas y colesterólicas, Bernarditas y sucedáneos, pechos buenos, superyós en desusos, obsesivos, psicóticos, narcisistas, ególatras y arrogantes... En fin, se acaba el año y se acaba el CEPS.

Y a pesar de la espectacular pega que realizó nuestro querido Ceps, me veo en el deber -¡en la obligación incluso!- de contar un secreto que he callado durante bastante tiempo. Se trata de Silvestre. Así es, debo confesar un tórrido y descarriado affaire con tan estupendo gato.

Todo empezó en su cumpleaños, en que le canté Happy birthday Mr. President con voz sugerente, al borde mismo del orgasmo. Es que Silvestre provoca eso en las histéricas like me. Esa cola, esos movimientos de cabaret de poca monta, esas orejas fálicas, esos ojos seductores, ese cuerpo peludo: todo eso que inevitablemente lleva al just do it. Así, una cosa llevó a la otra y bueno, de pronto me encontré con Silvestre, en el CEPS, a puerta cerrada, mostrándome sus bigotes y sus talentos.

De esa forma fue pasando el tiempo. Nos encontrábamos donde fuera: en las salitas de la Biblioteca, en las canchas, en la N29, en clases de Psicoanálisis, en la fotocopiadora, en ese baño que está siempre cerrado por mantención, en la parte de atrás de la Cafeta, en la escalera fantasma debajo de la N14, en la oficina de Haye y en el Centro de Alumnos de Ciencias Sociales (sí, ese mismo que está junto a la N1).

Sin embargo, las cosas se enfriaron de sopetón. Un buen día fuimos sorprendidos por un neo-psi-conductista-cogni-sistémico-neo-conservador, quien no entendió la imperiosa necesidad de descargar las mociones pulsionales. Inmediatamente fui citada por el Gran Consejo Psico-puquiano, cuyas secretas sesiones se realizan en el desconocido módulo 11 cuando hay luna llena. Eran cinco sujetos encapuchados, de manos huesudas y voces crípticas. De nada sirvieron mis gritos, llantos, contracturas y desmayos: fueron inflexibles. Me obligaron a dejar nuestro affaire so pena de convertirme en el conejillo de Indias de los experimentos de Cornejo. Tiempo después supe que la verdadera razón de tal prohibición, fue que una mujer del alto mando le había echado el ojo a Silvestre y que, para llevar a cabo sus retorcidos planes sexuales con él, me debía dejar fuera del camino.

Pues bien, se está acabando el año y ya no veremos a Silvestre dando vueltas por ahí, con su aire poderoso y afrodisiaco. Ya no seguirá moviendo la cola y volviendo loca a todas las histéricas de la Escuela. Y sí, se está acabando el año y yo –charming Miss O– me voy de vacaciones. Quizás a la vuelta les cuente cómo me las arreglé para seducir al editor de este honorable pasquín y así continuar con esta columna.

See you next year!


En la imagen, Silvestre queriendo hacer de las suyas con las máximas autoridades de la Escuela.

Hanging Around

por Bruno Grossi

A sangre fría complete mi propósito. Eliminé sin titubear al profesor Cornejo, y con toda ataraxia mental, logré calmar la sed de venganza contra la Cata.

El atardecer fue el escenario de mi escape. Libre en la ciudad, siento el control. Me pregunto por qué voy calmo después del asesino episodio. Sin más vuelta que darle, mis pensamientos se centran en lo que viene. Lo primero será deshacerme de ese clon que debe estar disfrutando de mi vida, aunque más prudente sería informarme bien qué se trae todo este plan del que he sido parte.

Observo desde lejos lo que ocurre en mi casa. Se ven algunas luces prendidas, y alcanzo apenas a escuchar la voz de mi mamá llamando a los demás a cenar. Me siento muy bien de ánimo. Al parecer salir de esa maldita pieza me ha dado energías. Así que decido ocupar la noche para planear todos los pasos necesarios que mañana marcarán el inicio de mi nueva vida

[8:30 a.m. Al otro día]

Entro a san Joaquín. Busco un lugar estratégico, esperando la probable aparición de la Cata, y también de mi clon. Por esto, debo ser cuidadoso, nadie puede notar que habemos dos Brunos dando vuelta por el mismo lugar.

Ahí viene. Tal como lo esperaba, su cara demuestra una preocupación terrorífica. La Cata camina asustada, como si en cualquier momento se le fuera a desencadenar una feroz crisis de pánico. Llego a pensar que intuye que la estoy siguiendo.

Llega a psicología. Sólo hay cuatro pelagatos en el patio central, cuando sorprendido veo a la Cata que camina en dirección a las canchas conversando con el profesor Juan Pablo García. Antes de llegar a matemáticas se separan, a instante seguido, bruscamente, la Cata se da vuelta. Abro una puerta de una sala y me escondo. ¡Mierda, me vio! –pienso; salgo y la veo mirando en la dirección que me encuentro. Corro y la tomo del brazo:

– Cata, hazme caso, o te espera el mismo destino que al profesor Cornejo.

Me mira con cara de cordero degollado, se ven las brillantes lágrimas a punto del desborde en sus ojos.

–…Bruno, no me hagas nada. Yo puedo ayudarte. De quién debes deshacerte es de Juan Pablo, él fue quién comenzó todo esto.

Acto seguido, la Cata saca de su mochila un tip-top. Me mira con ese gesto cómplice, el mismo gesto de aquella vez en la fiesta de la Maca. Lo tomo y lo guardo en mi bolsillo.

La Cata dice que tenemos que ir al laboratorio de casa central. Es ahí el lugar propicio para mandar a mejor vida al profesor.

Veinticinco minutos más tarde, estábamos los tres cara a cara. El profesor balbuceaba un discurso tipo súplica, aludiendo a que los cambios evolutivos eran un paso decisivo para cumplir la misión que Dios nos encargó, de completar la creación.

El profesor en una rápida maniobra, toma por el cuello a la Cata y amenaza con matarla. Sin pensarlo mucho –aunque ya intuía algo como esto--, atravesé el cuello de la Cata de una sola estocada. Cayó al suelo con la triste mirada al infinito.

– Profesor tenemos mucho que hablar. Desde ahora somos los únicos que guardamos el secreto de los cambios evolutivos. Yo los llevo en mí, y usted sabe la teoría... eso nos hace socios entonces.
– Bruno, yo sabía que la voluntad de Dios se cumpliría. Sabía que tú eras el indicado. Dios obra por misteriosos caminos. Ha llegado la hora del principio del fin. Serás quién empezará la era más esplendorosa del hombre. Para, más tarde, dar paso al final que el supremo planea.
– Sí profesor, como quiera. A mí no me interesan sus vaticinios. Ahora debemos ponernos manos a la obra para eliminar a mi clon, y así poder entrar de lleno con la puesta en escena del negocio más grande de la historia, con el que nos haremos millonarios.
– Así sea Bruno, así sea.

Sus locos momentos EPUC...


Un buen asado de primer semestre...

Una asamblea sin precedentes...

¡Esta sí que no la contamos dos veces!

"El Esquizoide" se fue de viaje... Gracias Ani :)

Roberto, el psicoanalista...

Imperdible: La Gala de Psicología

El gran asado de Semana EPUC...

¡Y estrenamos formato!

La porquería epistemológica


Descartes quería ponerle la res ultracogitans pero se murió meditando.

Dicen las malas lenguas que la tesis de grado de Roberto González consistía un estudio que correlacionaba el uso de la palabra "depende" entre el estudiantado y los años de carrera que habían cursado. Frente a una afirmación del tipo "¿Cree Ud. que la teoría X explica mejor el fenómeno psicológico Y?", el siempre crítico y cauto estudiante de psicología marcaba la alternativa: e) depende.

Han pasado varios años desde entonces, pero el dato no deja de ser interesante: el estudiante de psicología es año a año más escéptico (¿o debiera decir relativista?).

Quiero creer que la mayoría (no todos, la mayoría) de los novatos se alinean en algún lugar dentro de estos dos polos: el realismo naïv y el solipsismo. El primero cree que la psicología algún día encontrará la verdad, que el método científico la lleva, que todo puede reducirse a una interacción de neurotransmisores, que el psicoanálisis es una "mentira" que debe ser erradicada de la faz del planeta.

El solipsista es todo lo contrario. Es el que te dice: "todo es mental". Para él las cosas no existen. Ni siquiera tú o tú o tú. Sólo "yo" soy real (?). La realidad de afuera es una ilusión o, en el peor de los casos, engañosa.

Todo Novato (y me atrevo a decir: toda persona) tiene más o menos una de las dos cosas: "Mentira, porque está científicamente demostrado que...", "¡Cómo los neurotransmisores que son así de chiquititos van a poder explicar esa reacción! Tiene que haber otra cosa...".

Y en la medida en que pasa el tiempo y nos vamos exponiendo a cada vez más formas de explicar las cosas (que nunca se acaban, nunca agotan todos los fenómenos, alguien por ahí dirá: "crean los fenómenos"), tenemos que ir cediendo terreno a la incertidumbre, al no sé, al "depende".

Van a tener que pasar un par de años antes que el daño orgánico nos impida seguir pensando bien [hasta yo caigo en esto], y cuando tengamos treinta-y-tantos vamos a empezar a "reconocer patrones" en la realidad. Y a darnos cuenta que tal o cual teoría nos hace mucho más sentido que las demás. (Nótese lo que estoy diciendo: no tiene nada que ver con la coherencia de la teoría en sí, tiene que ver con los hoyos que te salen en la cabeza).

Ese será el comienzo de lo que llaman: casarse con una teoría. Pero antes de los treinta (agradezcan a la providencia por esto) sólo viviremos con la incertidumbre y la duda eterna.

Hoy por hoy, el que la lleva es el constructivismo. Todos quieren ser constructivistas. Y muchos profes nos enseñan esta cuestión como si fuera la última chupada del mate, pero si te pones bien atento te das cuenta cuándo muestran la hilacha (olvidan que el constructivismo es un constructo, se les sale el comentario positivista, etcétera).

¿Adónde voy con todo esto? Voy a la cuestión de la epistemología: pienso que Psicología es una carrera especialmente sensible a este tema. En otras carreras sí hay verdades absolutas. En la nuestra, hay pocos cursos que enfrenten esta cuestión directamente. La mayoría de los estudiantes lo aprende con el correr de los años. Hay otros que no se dan ni por enterados (lo he visto, es terrible).

Me pregunto si no sería bueno poner un curso en primer año donde se traten de estas cuestiones. Quizás les ayudaría un poco a los novatos a comprender las misteriosas vicisitudes del tan promiscuo "depende". A veces –y por nuestro propio bien– conviene adentrarse en eso que Descartes casi llama la res ultracogitans.

X.

Odio ese paseo

Ha pasado casi un año desde aquel renombrado Paseo del Ombligo de Psicología generación 2003. Una nueva generación tuvo su paseo este año y, según se comenta, lo pasaron muy bien, incluso afianzaron amistades. Lindo, ¿verdad?

Yo descubrí el valor de la verdadera amistad el año pasado en aquel paseito, pero no de la forma en que hubiese preferido conocerlo. Tan contaminado de otras emociones, de otros hechos, de personas que no debían entrar en mi vida quizá.

Sentí tantas cosas y tan intensamente como no recuerdo haberlas sentido antes o después de eso. El miedo; la rabia; la necesidad de un otro que seguramente era mi madre; el dolor físico y profundamente emocional; la humillación, la contención de un desconocido, que aún ahora lo es; la ayuda recibida en ese momento y al amanecer siguiente; el consuelo que me aguardaba, me llamaba y al que yo no podía llegar, las ganas de huir: de él, de todos, de mí; la compañía de los amigos; el apoyo de los amigos; la soledad.

Yo sentí que me arruinaron el Paseo y todavía lo siento así. Yo podría haber regresado a mi casa en Santiago, con mis padres, y haberles relatado lo sucedido. Yo podría haber ido a Carabineros y haber puesto una denuncia. Yo podría haber hecho pública la situación , haberlo denunciado a los demás compañeros y que ellos hicieran su propio juicio. Yo podría haber incitado a quienes querían hacerlo, a que le partieran la cara.

Yo me callé. Yo no regresé a mi casa hasta terminado el paseo. Yo no fui a Carabineros. Yo les dije que no lo golpearan. Yo no dije nada a mis padres hasta hace un mes atrás. Yo me sentí muy sola allí y después también.

Hubo un nuevo paseo, para la generación siguiente y parece que lo disfrutaron mucho. Si algo como lo sucedido el año pasado se hubiera repetido ahora, me habría sentido sumamente responsable, por mi silencio empedernido y quizá cobarde. Al parecer no fue así, a menos que se repita también el silencio, pero no lo creo. No me siento culpable entonces, pero tampoco me alegra que lo hayan disfrutado, porque vuelvo a sentir que a MÍ, me arruinaron el paseo.

Bienvenido a Psicología: Elige tu Mentira

Los caminos y las verdades

Hay algo de lo que uno puede como darse cuenta en psicología. En tercero uno estudia cada teoría y va viendo cual es la que más le gusta, en cierta forma como si tuviera que elegir. Pero uno habla con egresados y con psicólogos que ejercen y uno suele escuchar que adoptaron una visión más ecléctica, que toman un poco de cada teoría, según sea lo mejor para la práctica. Parece que la mayoría prefiere quedarse con una mezcla de las distintas teorías, que parecían mucho más excluyentes cuando uno las estudió.

Creo que algo semejante ocurre con las religiones y espiritualidades. Puede interpretarse que son distintos caminos hacia un mismo fin. Creo que esa es la opinión que prima entre nosotros. Puede pensarse que la paz sentida en misa no ha de ser muy distinta a la alcanzada en la meditación, o que la comunión de la eucaristía no sea tan distinto al sentimiento expansivo de conexión con el Todo en algunas espiritualidades. Las diferencias y semejanzas serán un tema muy interesante si se toma esto no con superficialidad. Se acepta por lo menos cierta relación o respeto que permita el diálogo o la convivencia, uno de los valores mayores quizás para varias religiones y espiritualidades. Por esto mismo muchas veces la posición dogmática es muchas veces criticada y mal vista, en diversas formas, como en el catolicismo y el islam. Dentro de varias razones, también seguramente por romper la posibilidad de contacto y diálogo entre personas.

Entonces habría creo yo cierta tendencia a pensar que las distintas creencias religiosas o espirituales son distintos caminos, distintas visiones.

Esto me parece semejante a las diferencias de perspectivas entre las personas que podemos ver cualquier día, es impresionante ver cuando uno conversa con alguien cómo esa persona ve cierta cosa, tan distinto de nosotros. Son como cosmovisiones distintas, ver las cosas distintas, ver y enfrentar la vida de otra forma. Cuando es mucha la diferencia a veces, uno no puede creer que la otra persona este viendo aquello así, es abismante.

Creo que con experiencias como dan para creer que mas bien hay verdades, mas que una sola verdad. Y no verdades como una misma cosa a la que esas verdades apuntan, sino que mundos distintos efectivamente.

Cada uno con su propia cosmovisión, su propia forma de ver cada cosa, sus propios colores, sus propias imágenes. Y con la semilla de su propia poética por desplegar. Entonces el mundo sería multiversos, millones de lugares por conocer, nuevos colores por ver, que surgen de cada uno.

Eso ha sido en general, se está acabando el ezquizoide. La idea un poco es proponer que la duda es más interesante, que es tan fructífera. Puede uno jugar a mirar las cosas como en un calidoscopio, variando las perspectivas. La idea es poder ver más. El mundo está por descubrirse y hay muchos marcos y formas de entender que limitan esto. Ver más en las personas también, ojalá podamos ver a las personas profundamente.

por Nicolás Amaro

La co-lumna

>Hoy: Cultura Esquizoide

Hasta la próxima

Dos años en la escuela EPUC, y es difícil hacer una especie de balance. Mis conocimientos en psicología, son muchos menos de los que esperaría a estas alturas –y muchos más de los que creo–. Y aunque he adelantado cuanto ramo he podido, sigue en mi mente el fantasma de tercer año: el momento crítico en que esta carrera deja de ser “puro webeo”.

Este pasquín cumple también su ciclo, un primer año de vida, luego de que se juntase –frente a los pastos de la cafeta– un equipo de especimenes variopintos, que intentó publicar mes a mes, su volada personal en aras de una identidad EPUC perdida. Las ambiciones iniciales han sufrido transformaciones –por no decir desilusiones–, pero en el camino, lo central se ha logrado: hacer de la metáfora “estudiantes de psicología”, un constructo medianamente homogéneo dentro de la diversidad.

Lo menos importante, a estas alturas, son los conocimientos académicos –la mayoría de ellos olvidado–. Quizás la escuela de psicología se propone –sin saberlo– la formación personal de su estudiantado –nosotros, nuestra herramienta de trabajo– y el establecimiento de una cosmovisión aguda, capaz de entender, por sobre todo, la riqueza de la diversidad. ¿Y cómo no hacerlo?, si desde nuestro seno de formación, nos reconocemos todos distintos.

La semana de escuela, quiso imprimir un sello especial, quizás una cereza a la torta de lo que el ceps ha venido –enérgicamente– promoviendo: una cultura de psicología, una construcción de nuestra realidad. Los eventos –ciclo de músicos EPUC, asados, lanzamientos de esquizoide, etc– así lo han confirmado. Y aunque aún todos caminamos a distinto paso hacia algún lugar [la tierra prometida], al menos caminamos –como recién adivinamos– en la misma dirección.

El Esquizoide, en este [y otro] sentido, ha marcado el paso (algo así como las miguitas de pan de Hänsel y Gretel). Entre los desvaríos de Anna O., editoriales que rayan en lo absurdo (!), críticas a nuestra propia disciplina y retratos de nuestra escuela, este pasquín ha intentado ser un punto de encuentro para la amplia gama de personas y discursos.

Que El Esquizoide, también tenga una identidad indefinida, significa que ha cumplido su tarea de maravilla: ser reflejo del estudiante de psicología UC, un perfil indefinible y en tránsito permanente por todas las posibilidades de ser.

Se termina así el año, entre las aspiraciones de los de primero, el hartazgo de los de segundo, el merecido descanso de los de tercero, la ansiedad de los de cuarto, y la promesa para los de quinto. Si la psicología no es una sola, tampoco nosotros podríamos serlo.

Esperando que la plaga de palomas de nuestra escuela, no acabe con nuestras queridas y ambiciosas miguitas de pan, nos encontramos... en la próxima.

Hasta entonces.-

“La locura de la Cruz”

Uno de los temas que más conflictos me ha traído, es el hacer de mis estudios un lugar donde puedan confluir muchos de los deseos y convicciones que me fundan. Sin embargo sólo me he encontrado con posibilidades y supuestos, ninguna seguridad, ninguna certeza. San Pablo ya lo insinuó en su Carta a los Corintios: “Sabios, filósofos, teóricos: ¡cómo quedan! ¿Y la sabiduría de este mundo? Dios la dejó como locura” (1 Cor. 1, 20). Mis inquietudes apuntan a compatibilizar ciertos saberes con una verdad que escapa de toda lógica. No se trata de encontrar una teoría solidaria que ajuste sus criterios a los de Dios. En esto radica gran parte de mis problemas: no dejo que Dios sea Dios donde me cuesta, donde me duele y donde menos sé. Esta falta estructuró en mi un estilo de vida que asumí libremente en el momento en que opté por seguir a Cristo, en el instante en que reconocí como tarea la obligación de amar a los otros como él me amó, compartir con otros el regalo de la fe, aquel sello que me diferencia y, a la vez, me asemeja a un Cuerpo inmensamente gratuito.

Tanto en la Psicología como en la Religión existe un afán por buscar responsables, que muchas veces nos supera. Me he dado cuenta que ambas concuerdan en que dicha búsqueda es estéril, que el seguimiento de culpables nos hace menos libres. El imperativo ético de ambas disciplinas nos recuerda que si existe en ello un responsable, ése somos nosotros. Cristo dudó del amor de su Padre antes de morir en la cruz. Tomás introdujo sus manos en las llagas de Jesús y Pedro lo negó tres veces. ¿Por qué yo no podría dudar? ¿Qué pierdo con desafiar a Cristo?

Jesús no nos escribió un testamento para decirnos cuánto nos quería. Asumió el mayor de los desafíos muriendo por nosotros. En esto radica la libertad, en aquella posibilidad de obrar aun cuando creemos que nada es posible. Si estudiamos Psicología validando determinismos, y creemos en un Dios que mueve los hilos de un mundo que gobierna, entonces abandonemos nuestras pretensiones de conocimiento. Dios nos quiere libres e incluso permite que optemos por algo distinto a su Proyecto. Si esto puedo insertarlo dentro de mi práctica como psicólogo, vale la pena preguntarse qué es lo que implica, finalmente, ser católico. Jesús murió por nosotros para que seamos testimonio de una Verdad muy sencilla. Si su Misión me cuestiona e impide ser feliz, más vale ser sincero y decirle que no puedo cargar con el peso de su cruz. Cristo necesita de “hombres” responsables y comprometidos con su Misión apostólica. Él sólo nos quiere felices, nosotros somos quienes nos complicamos y vemos errores donde no los hay.

PD: Nadie dijo que esto sería fácil. Aquí está mi apuesta.

Vacaciones: ¡tiempo de viajar!

por Javier Acuña

Más vale tener el dato en mente, porque la pregunta clásica que uno se hace después de salir de clases es: ¿Y adónde me voy de vacaciones?

El más grande inconveniente suele ser la plata (más para algunos que para otros) y por eso, unos empiezan desde ya a guiñarle el ojo al papi o a buscar trabajo de suche (o promotora, o vendedor de multitiendas, o qué-sé-yo) para juntar sus buenas lucas y pegarse un paseo decente.

Basta haber visto las noticias un par de veces para saber lo que nos han repetido hasta el cansancio: Chile es uno de los países con mejor situación económica en la región. Y una cosa que se desprende de esto (y que no es tan obvia), es que Chile es más caro que el resto de los países de Sudamérica, y (aquí viene lo brígido) que si no tienes plata, lo PEOR que puedes hacer es vacacionar en Chile.

Seamos claro: lo que estoy diciendo es que si no hay plata, ¡ándate! Anda a Argentina, Perú, Bolivia, Brasil, qué sé yo... pero a Reñaca no, a Pucón no, a Puerto Varas tampoco. Con la misma plata que te vas 10 días a Villarrica, estás un mes en Perú (y quizás más).

Si tienes espíritu mochilero tanto mejor, porque más te va a durar la plata. Si todavía no te convences mucho, te presento una lista con lugares que podrías visitar:

ARGENTINA. Casi diría que lo único que vale la pena de Argentina es Buenos Aires. Pero cuando digo que vale la pena, es por que lo vale. Si vas para allá pasa por Mendoza un día o dos (no más). El peso argentino vale menos de $200. Sólo calcula: comer en bufette por 10 pesos argentinos, dormir en un hostal por 15.

PERÚ. El cambio en Perú esta parecido que en Argentina. Sólo que acá comes y duermes por la mitad del precio. Los destinos típicos: Cusco, Machupicchu, Lima. Ojo con el cambio, porque acá falsifican hasta las monedas (no es talla).

BOLIVIA. Si tu problema es la plata, Bolivia es la solución. Lejos el país más barato. El boliviano está como a 70 pesos chilenos. Yo dormía por 20 y comía por 5. No te pierdas el carnaval en febrero.

ECUADOR. No es tan barato porque se dolarizó. Aquí calculas con múltiplos y divisores de 530. Los destinos más codiciados: las playas. Montañitas es un lugar imperdible.

BRASIL. Su moneda, el real, está a 250 pesos chilenos. Aquí lo caro es el transporte, lejos. La comida variada, rica y barata. Es un país gigante y está lleno de destinos interesantes: Foz, Florianópolis, Río de Janeiro, entre otros. Las playas, la gente, tudo bem!

OTROS. Están Paraguay, Uruguay, Colombia tal vez (si llegas). Recuerda revisar en Internet por información específica de lugares dónde ir y dónde alojar (www.hostelworld.com)

octubre 01, 2006

Congreso Metropolitano de Estudiantes de Psicología 2006

por Cristian Canales

Son pocas las oportunidades que tenemos de escuchar a especialistas en la Psicología transpersonal, luego pasar a la autorreferente charla de un Psicoanalista, para terminar con un profundo análisis de la epistemología que subyace a nuestra carrera… uffff y todo esto en algo así como cinco horas y por la módica suma de $3.000. A algunos les podrá parecer un poco descarado que hayan cobrado por ambos días, pero creo que es justo si lo comparamos con los millones que pagamos para oír a nuestros queridos profesores cada año (saquen la cuenta, $1500 diarios, nos da una envidiable suma de $30.000 por nuestras clases en un mes).

No sólo de teoría pura fueron las exposiciones, teniendo una gran convocatoria las charlas acerca del rol del psicólogo en nuestra sociedad y diversas aproximaciones a especialidades como la Psicología Laboral. En fin, había de todo un poco, con una respetable convocatoria y horarios que fueron respetados en general. Lo único que me incomoda un poco es esa maldita sensación de que me estoy perdiendo algo. Las charlas se daban simultáneamente y es inevitable querer hacer mitosis para poder estar en esas charlas que tanto me gustan (¡¡siii las dos!!).

Un dato freak, sólo para los que se dieron cuenta. La Ponti se bajó en algún momento de la organización del congreso y es por eso que en los muchos lienzos que adornaban la Universidad de Chile se podía observar un sutil “parche” en el lugar donde debía estar el escudo de nuestra universidad. ¿¿Qué sutil forma de borrarnos, no??


Rodrigo Pizarro poniendo la cara por la PUC, debatió con un peruano empaquetado y un psicoanarquista.

Canal CEPS

Nos vimos en la Semana de Escuela

Cualquiera de uds. debe haber entrado el martes a la facultad, extrañado por tanto adorno y cosa loca (ej: juguetes colgados con mensajes como “pecho malo pa’l que lee”). Incluso los más curiosos deben haber mirado dentro de la oficina CEPS y se deben haber dado cuenta de la cantidad indiscriminada de globos inflados que la repletaban. Es más, apuesto a que alguno se llevó un buen susto al ver una exposición de fotos que reprodujo en muñecas a un par de sus compañeras y los lugares donde se las puede ver (Sala de estudio… o “pecera” para nuestros amigos ingenieros que la visitan habitualmente).

Apuesto a que nos vimos en la Obra de Teatro de la compañía Hysterón, DE PSICOLOGÍA; o en la Muestra de Danza de algunas compañeras de 1ero; ¿habrá sido en el Champañazo cultural en el que habían unos raros que corrían a abrazar a un gato gigante –Silvestre- para ganar puntos y recibir el champañazo? No, ya sé, quizá fue en la Tocata, mientras nos servíamos navegados para pasar el frío y pedíamos temas de “Sin Bandera” y Lucho Jara a Enrique Meza (que se subió al escenario declarando “hoy tocaré algo romántico”). Aunque ahora que lo pienso, también pudo haber sido mientras la “lelo” (2do) y la “diame” (2do) nos deleitaban en el Tablao de Flamenco… ¿o cuando Jaime Balladares (4to) amagaba tocar unos acordes de “Atrevete-te”?

Ya no me acuerdo, mi memoria es frágil, pero seguro nos encontramos el jueves en el Futbol 3x3. Vi harta gente, pero seguro me topé contigo mientras repartíamos “El Esquizito” (versión de bolsillo del Esquizoide, con 2 ediciones distintas entre ese martes y viernes). ¿No te acuerdas? Podrías darme una pista, porque entre la charla sobre Arte y Emoción dictada por el honorable F. Ceric, y el Asado de cierre creo que perdí algunos momentos. Hay cosas medio borrosas como los primeros choripanes (cuando Pancho Somarriva, Lucho Uribe y yo intentábamos alimentar a la turba enfurecida), los Premios y sus ganadores, y la batalla por obtener el título de Rey y Reina de Psicología. Después empezó a acabarse la luz y ya no me acuerdo; mucho reggaeton, mucha chela en la sangre de todos o algo así.

Sin embargo me acuerdo de haberte visto; sí, de todas maneras nos topamos. O quizá lo imaginé. Dame una pista. Era la hora de almuerzo… nos saludamos tímidamente… me preguntaste… te respondí… te invité… estuvimos, vimos, nos reímos, nos miramos… ¿me das una pista?

The Chimney Sweeping

Psicópatas y Celos
O sobre qué pasa cuando dos histéricos se enamoran

Una cosa es cierta, toda histérica que se precie de tal debe tener al menos un psicópata que la acose. Y como yo soy la histérica por excelencia, a lo que va del año, ya he tenido tres. Nada mal ¿no? El asunto es que Future Mr O. –es decir, el novio– no ve con buenos ojos el asunto. De hecho, está espantado, aterrado y un tanto furioso. Y nótese, no me estoy quejando.

But, what manners are this Anna? Supongo que nada se me está entendiendo. Pues bien, primero lo primero. Este año he tenido tres psicópatas: uno que me acosa telefónicamente (es un tipo encantador, que me asusta un poco, pero que supongo que es demasiado tímido para dar la cara; un perversillo con ideas interesantes, aunque un tanto repugnantes, sobre lo que debe ser la cama), otro que me acosa todos los días jueves, sobre todo cuando figuro anteojuda leyendo textos atrasados bajo el sol (escena fascinante, pero un poco cliché) y un tercero que, según supe hace poco, sufría de perturbadoras fantasías sexuales cada vez que yo pasaba, haciendo resonar mis histéricos tacos, a su lado. Al parecer este último personaje, está en un estado incontenible y muy próximo al ataque. Interesting. I understand him. After all, I’m so desirable.

El asunto es que las cosas con Future Mr. O. últimamente han dejado que desear. Literalmente. Me he fijado que el personaje en cuestión ha empezado paulatinamente ha mirar a otras bitches. Y eso, señores, es intolerable. ¿Qué se ha imaginado? Yo debiera ser su único objeto de deseo: yo y nadie más que yo. Es decir, si existen tres psicópatas con dudosas intenciones, ¿por qué diablos este hombre no me mira a mí y sólo a mí? Yo debiera ser su universo ¡su todo! Y sí, se lo hice saber (condimentado, of course). La respuesta no se hizo esperar. Celos, y de los furiosos. Celos de aquéllos y de proporciones apocalípticas, situándome a mí donde debo estar, es decir, ser su único y absoluto objeto de deseo –sin dejar de ser deseada por los otros tres tipos–. Very good, Anna!

Réplica de Future Mr. O

Ok, pongámonos en el hipotético caso que hubiese tres psicópatas dando vueltas en torno a mi adorable Anna (no es que desconfíe de su conteo, sólo es que a veces sufre delirios de persecución con olor a motel). La supuesta escena de celos en la que fui el actor principal distó mucho de lo relatado. En efecto, el mundo lisérgico en el que se ve envuelta esta chica deseosa de ser deseada (la redundancia es a propósito para ahondar en el estilo operesco de la vida de Anna), la lleva a querer verse sujeta a innumerables deseos de otros seres, en este caso el deseo que más le importa, el mío (obvio).

Considerando lo fantasiosas que suelen ser las histéricas, sobre todo mi querida Anna, voy a contar qué fue lo que realmente sucedió. Todo partió cuando en la calle una mina me miró insinuantemente, sin embargo, Anna vio todo lo contrario y armó una tremenda casa de putas. Yo me largue a reír y le dije que qué culpa tenía. Eso pareció enfurecerla aún más y me largó de la nada: “¿Te creís muy rico acaso? A mí me psicopatean tres tipos en la universidad, tres tipos codiciadísimos que ya se los quisiera cualquiera”. Debo confesar que mi primera reacción fue reírme y decir: “claro, tu compañero fleto que te pidió el dato de la peluquería, el de la Biblioteca que te preguntó ‘¿en qué te puedo ayudar?’ y el tipo del estacionamiento en Patronato que te dijo ‘se lo cuido reina’”. Al ver que casi se desmayó con mi sarcasmo, no tuve más alternativa que lanzar un trabajado “era broma linda, sólo me preocupa que no te hagan daño”, a lo que respondió con cara sonriente y voz chillona: “¡ay! qué tieeeeeerno”.

A veces a Anna hay que dejarla ganar, en teoría claro, porque sé que la mina que me miró es mil veces más rica que los giles que la jotean en la universidad. Como sea, hay una cosa clara: con Anna hay que andarse con cuidado, nunca se sabe la bravatta que su fantasiosa mente puede lanzar.

Teoría Cognitiva

por Fabiola Melo

Cognición: Dícese de aquello que intentan que aprendamos alrededor del tercer año de locura, cuando ya el Gran otro del psicoanálisis ha hecho ingreso en nuestras mentes y no podemos más que pensar en falos.

Cognitivo: Siniestros personajes que transitan de sala en sala, con ciertas etiquetas en la frente que dicen: “Yo soy cognitivo”. Entran y salen de esos misteriosos lugares que hacen llamar “laboratorios”, y en los cuales no tenemos muy claro qué es lo que ocurre una vez que has atravesado sus umbrales.

Advertencia: El contacto con los cognitivos puede tener efectos para la salud, sin embargo, después de conocerlos no te podrán contar cuentos acerca de lo que es “angustiarse antes de una prueba”.

Modo de uso: Asista a sus clases con perseverancia, e intente no caer en las redes del sexapil de alguno de ellos, y si es que lo hace, disfrútelo, recuerde que… “la razón es inherentemente corporeizada”.

Ugbilx y Sobdral: el bottom ten de las traducciones de EPUC

por Javier Acuña y Roberto Musa

Ni siquiera hace falta justificarlo: todos hemos leídos una traducciones impresentables a lo largo y ancho de nuestro recorrido por esta Escuela. El siguiente es un intento por recordar algunos de los momentos más chocantes e hilarantes de nuestras innumerables lecturas psicológicas.

Curso: Teorías del Desarrollo Humano
Texto: Berman, S – Conciencia social del niño y el desarrollo de la responsabilidad social
Palabra original: distress
Traducción: destrezas
En Psicología Social se aprende que luego de realizado un experimento, sus hallazgos siempre nos parecen obvios y predecibles. Pero en Teorías del Desarrollo debió forzarse ese principio hasta el límite de las defensas racionalizantes, para poder intentar comprender por qué los niños se ven tan aproblemados y sufren tanto a causa de sus muchas destrezas. Hasta que, desconfiados, decidimos recurrir al texto original y nos llevamos una gran sorpresa.

Curso: Teorías y Procesos Psicológicos
Texto: Valsiner, J – The Social Mind
Original: ever-increasing length of the giraffe’s neck
Traducción: lengua siempre creciente del cuello de la jirafa
Incluso las más caricaturescas imágenes de Lamarck palidecen frente al retrato que accidentalmente nos ofrece esta infeliz traducción. Gracias a ella, no sólo nos imaginamos a la jirafa estirando a más no poder su cuello (y con ello el de su descendencia) para alcanzar las ramas altas, sino también alargando su lengua en un intento desesperado por llegar al alimento. Dos conquistas filogenéticas de un solo tiro.

Curso: Teorías y Procesos Psicológicos
Texto: Valsiner, J – The Social Mind
Palabra original: side effect
Traducción: lado efectivo
Una de las alegrías de una traducción errónea es que permite definir ciertos fenómenos sombríos del idioma original con una aureola de renovado optimismo. Así, todo aquel que sufra de impotencia como efecto secundario de su medicamento para el asma, podrá consolarse al saber que se trata nada menos que del lado efectivo del tratamiento.

Curso: Teorías y Procesos Psicológicos
Texto: Michael Gazzaniga – Cognitive Neuroscience (Traducción pre 2004)
Palabra original: physic
Traducción: psíquico
Descartes se espantaría si se enterara que por un simple error de lectura, se colapsaron sus categorías de res cogitans y res extensa. Quizás el traductor fue un visionario quien por inspiración divina se adelanto a las opiniones contemporáneas de que la cognición también es cuerpo.

Curso: desconocido
Texto: desconocido
Palabra original: spiderweb
Traducción: la web de las arañas
Pese a la imposibilidad de recuperar la fuente de este error, nos pareció que debiera ser incluido y pasar en calidad de mito a formar oficialmente parte del honroso cuadro de tropiezos bilingües de la escuela. Pese a que sólo contemos con la memoria reconstructiva de los redactores del artículo como prueba, una joya de tal magnitud no puede dejarse pasar simplemente. Pese a las mejores intenciones del traductor, es razonable especular que el autor haya estado pensando en una tela de arañas, y no en www.aracnidos.com.

Curso: Teoría Cognitiva I
Texto: Davidson, R – Well-being and affective style: neural substrates and biobehavioural correlates
Traducción título: Bienestar y el estilo afectivo: Sustratos neurales y bioconductuales correlacionados
Cuando ya desde el título sospechamos que la traducción es media como el forro no queda otra que prepararse para lo peor: “the coarse phenomenological descriptions” por “descripciones gruesas de fenómenos”, o “current neuroimaging methods” por “métodos de visualización neural”, ad nauseam. La moraleja es: nunca dejes que alguien de otra carrera traduzca los papers de psicología.

Curso: Psicología Social
Texto: Bohner, G y Wänke, M – Attitudes and attitude change
Palabra original: assumptions
Traducción: asumsiones
Había leído en otras partes que traducían esta palabra por “asunción” (sí, claro, como la de la Virgen) pero definitivamente aquí el traductor se requete pasó cuando lo tradujo por asumsión. Probablemente quería probar el alcance del autocorrector de Word cuando después de escribir la palabra, no sólo se la subrayó sino que aprovechó de poner en rojo el párrafo entero. Pero, está bien, aceptemos que son solo suposiciones...

Curso: Psicología Evolutiva
Texto: Varios (sino todos)
Palabra original: Self
Traducción: sí-mismo
Aunque es una traducción casi institucionalizada, no puede ser sino una traducción infeliz. ¿Qué es eso de sí-mismo? ¡Desde cuando existe en castellano un término así! ¿Y qué pasa cuando hablamos en plural? “Tenemos nuestros sí-mismos en muy alta estima” El profesor Campusano se caería de espalda. Si traducirlo por “yo” produce confusiones con la jerga psicoanalítica, mejor dejarlo tal cual como está en inglés porque –aceptémoslo– “sí-mismo” no le dice nada a nadie.

Curso: Psicología Social
Texto: Migueles, M y García-Bajo, M – ¡Esto es un atraco! Sesgos de la tipicidad en la memoria de testigos
Palabra original: falsas memorias
Traducción: no hay
Lo más triste es que este es un texto escrito y publicado en castellano. Pero parece que las autoras nunca se percataron que la traducción del “false memories” sobre el que tanto leían era en realidad “recuerdos falsos”. A menos, claro, que hayan sido víctimas de su propio objeto de estudio. Me podrán objetar pero nadie puede decir que es “difícil diferenciar entre memorias verdaderas y falsas”.

Curso: Teoría Cognitiva I
Texto: Jahnke, J y Nowaczyk, R – Cognition
Palabra original: to discuss/discussion
Traducción: discutir/discusión
A lo largo del texto se insiste en esta traducción, incluso en oraciones como “Neisser also discusses a variation” que podrían hacer dudar de la exactitud del término. Lo cierto es que sin ser la única, “to discuss” se traduce por “analizar” (sí, esto explica que en todo paper venga un apartado titulado “discussion” después de haber presentado la evidencia empírica). Tomamos el texto a modo de ejemplo, pero la verdad es que –tal como sucede con “self”–, “discuss” es otra traducción infelizmente institucionalizada.

Doble Vínculo


Todos arriba de la pelota... ¡y Alvarito!

por Hans Baasch M.

En un primer momento pensé que estaba presenciando una fiesta de disfraces, lo digo por que no acostumbramos a vestir elegantemente todos los días: zapatos, zapatos, zapatos, zapatillas, zapatos, zapatos. Pero ¡ojo!, el Zapatillas no era cualquiera, era un neoyorquino: zapatillas, terno, polera ad hoc y lentes con estilo; excelente presencia en lenguaje laboral. Todos aprobaban la prueba de ingreso (aún no la de egreso...): tenida de gala decía la invitación.

Era una gran fiesta. Nadie tenía muy claro el motivo de tanta alegría, pero siempre es momento de celebrar, decían los más entusiasmados. La verdad es que el motivo era la licenciatura de los estudiantes de cuarto año, luego de rendir el examen de grado en enero podrán optar entre seguir el quinto año o realizar algún postgrado, y los que sigan por el título profesional se separan en menciones. ¡FIESTA!

Allí veíamos a profesores emblemáticos de la escuela conversando en sus mesas, a funcionarios bailoteando de lo lindo, a compañeros intentando sacarse fotos con sus profesores cuán fans con sus ídolos de los quince años. Luego del cóctel de bienvenida: discursos, concursos, entrega de premios, cena y baile hasta las 5 de la mañana. Nada mal. Una noche redonda.

En un primer momento pensé que estaba presenciando una fiesta de disfraces, observaba como todos, yo incluido, vestíamos de maneras que no acostumbramos. Algunos hasta se cortaron el pelo para la ocasión. Para la mayoría el vestir así es, incluso, incómodo; sin embargo allí permanecían estoicamente con su elegante tenida. Claro, la invitación dejaba las cosas bastante claras: “se requerirá tenida de gala”.

Era una gran fiesta. Nadie tenía claro el motivo de tanta alegría (¿hacer una fiesta por hacer una fiesta?). La verdad es que el motivo era la licenciatura de los estudiantes de cuarto año, estudiantes que, por cierto, aún no se licencian. Primero deben rendir, en enero, el improvisado examen de licenciatura, como lo nombró alguien por ahí. ¡FIESTA!

Allí veíamos a profesores emblemáticos de la escuela conversando en sus mesas, a funcionarios bailoteando de lo lindo, a compañeros intentando sacarse fotos con sus profesores cuán fans con sus ídolos de los quince años. Luego del cóctel de bienvenida: discursos, concursos, entrega de premios, cena y baile hasta las 5 de la mañana. Nada mal. Una noche redonda, sin pies ni cabeza.


Al final no más que empezó a guatear... =P

Pobres Tipos

por Antonella Giannini

Decadencia. Insensibilidad. Inhumanidad. Sin sentido. Desde el inicio de la revolución industrial, junto con el progreso económico, tecnológico y racional del ser humano, han brotado numerosos filósofos que han visto en ello el triunfo de la altanería humana frente al bienestar social. Mucho ya se le ha criticado e incriminado, pero, insensatamente, poco se ha indagado en la causa de sus acciones y aún menos se ha intentado comprenderlo. Ya no basta con enrostrarle sus implicancias en todo lo nefasto que ocurre en el mundo, sino que se le acusa constantemente de una aberrante indiferencia ante las catástrofes, y de una imperdonable –según ellos- falta de espiritualidad en su actuar.

Pero ¿qué es lo que hace de mi ser humano una víctima y no un victimario?

La respuesta (tal vez demasiado intrínseca en el hombre actual como para solucionarla) es el Conocimiento y la Información.

Así es, en épocas pasadas, cuando el conocimiento era (afortunadamente) tan escaso que era incapaz de explicar los fenómenos cotidianos ó – todavía más hermoso- cuando existía la presencia (creencia) de un dios vigoroso que bondadosamente explicara y se hiciese responsable de episodios que iban desde lo soleado de un día hasta el nacimiento de un emperador, el hombre y su existencia poseían la facultad de ignorar su realidad y, de esa forma, tener las suficientes esperanzas para soportar sus desgracias hasta que, en “otra vida”, se encontrara en un lugar donde la tranquilidad y la plenitud estuvieran aseguradas.

Pero se creó la ciencia. Las hojas comenzaron a caerse sin magia; la luna ya no siguió al sol por odio; y lo humano tuvo que conformarse con ser simplemente humano. De esta manera, por cada enigma resuelto por la ciencia y por cada grado de control sobre su propia vida que el hombre había adquirido, ese dios omnipresente y todopoderoso se vio lenta pero insistentemente limitado hasta ser tan sólo un vestigio de lo que era en su añorada Edad media (y el hombre por su parte, mucho más maduro y escéptico, dejó de consultar por sus dudas a aquel dios envejecido y tornó su devoción a un mundo más tangible y real).

Sin embargo, esa libertad y autonomía alcanzada por el conocimiento paradójicamente no sirvió para convertir al hombre en un ser más pleno, sino todo lo contrario, los ciclos del agua, las teorías de evolución y los lápices pasta (sobre todo esos malditos lápices pasta!), sólo lograron hacer más patente la transitoriedad e inutilidad de su existencia. Comenzó a darse cuenta entonces, de que sus acciones, deseos y sentimientos no eran más que la consecuencia de una información genética que la misma ciencia se encargaba de propalar. A los milagros descubrió causas, a las personalidades clasificó y a los sentidos de vida dejó en libertad, lo que inevitablemente provocó que el individuo tuviera muchas respuestas para auto-estudiarse pero ninguna (ni siquiera irracional como la religión) para convencerse de una realidad con trascendencia y significado. Es aquí, a mi parecer, donde surge la asombrosa proliferación de depresiones y suicidios, como una réplica a ese dios envejecido y a la propia noción de insignificancia. Mi hombre, en definitiva, cayó del pedestal que filósofos como Platón y Aristóteles lo habían posicionado, descubrió con pruebas irrefutables, que no era más por caminar en dos patas y que, de ahí en adelante, su vida estaría determinada y guiada por la misma ciencia que él había creado.

Por esto mismo, y en conclusión, es que si el homo sapiens contemporáneo es pesimista, insensible o depresivo, debe disculpársele en parte, ya que ha sido el único, a lo largo de toda la historia, que se ha atrevido a ser lo que realmente es… nada.